Muchas veces cuando comenzamos una relación hacemos cosas para agradar, impresionar, gustar,  a la otra persona que acabamos de conocer , porque nuestra intención es mostrar nuestra mejor cara.

Nos mostrarnos muy serviciales para dar a entender que somos muy colaborativos, detallistas, encantadores, participativos y tenemos muchas cualidades que mostrar para que realmente se queden con nosotros.

Cuando actuamos de esta manera es porque queremos ganarnos la confianza de la otra persona o queremos conseguir que nos vea como la pareja perfecta … y nos ponemos nuestra mejor máscara para conquistar … pero quizás realmente no somos así, en realidad.

Esto tarde o temprano sale a la luz, porque cuando llevamos más tiempo y empezamos a sacar nuestra verdadera forma de comportarnos, y ciertas cosas que hacíamos al principio dejamos de hacerlas, quizás porque vemos que no somos correspondidos, entonces esto da fe de que realmente nuestro comportamiento inicial venía desde un lugar de poca autenticidad.

Ser auténticos es hacer las cosas porque te nace de lo más profundo de tu Ser, da igual si llevas un mes con tu pareja o 10 años, estar al servicio porque te nace de forma natural es ser auténticos, y no hacer determinadas cosas porque no te nacen también es ser auténticos.

Hay personas que de forma natural les nace estar pendiente de las necesidades del otro, ser colaborativo a la hora de ofrecer nuestra ayuda en labores de casa, en temas personales, profesionales, hacer lo que está en nuestra mano solo por puro servicio que nace desde el amor incondicional, sin esperar nada a cambio.

Sin embargo la mayoría de las veces nos encontramos con personas que al principio muestran su mejor cara, y además nos dicen y presumen de ser muy detallistas, colaborativos, estás personas suelen recalcar mucho que son así porque quieren dar esa imagen, pero esa imagen no es real, no viene de un lugar de autenticidad, viene del ego que busca reconocimiento, aceptación, busca ser correspondido y además espera que el comportamiento de la otra persona sea igual, sostiene la expectativa de que el otro tiene que comportarse siempre de una manera luminosa y excelente, y cuando no lo hace se siente muy molesto, esta molestia que siente es porque le está tocando justo donde él tiene que mirar hacia dentro, porque es él mismo, el que realmente no es servicial por naturaleza, no nace de una autenticidad.

De esta manera, si nos damos cuenta de que lo que nos molesta del otro es totalmente mío, podemos darnos cuenta si realmente somos auténticos o estamos poniendo nuestra mejor cara para ganarnos la confianza y el amor de la otra persona, buscamos reconocimiento, aceptación en el otro.

Muchas veces nos llevamos decepciones porque nos damos cuenta de que realmente la persona que habíamos conocido no es realmente cómo nos mostró al principio , no es auténtico, no le nace de forma natural, lo que hace está condicionado por una expectativa de ser correspondido, o lo que mostraba al principio ya no lo muestra, y si además presume de que es muy detallista y colaborativo, razón demás de que no es autenticidad, porque dime de que presumes y te diré de que careces.

No se trata de exigir al otro o exigirnos nosotros mismos que seamos  siempre auténticos, todos tenemos nuestras máscaras,  y de manera consciente o inconsciente actuamos desde esta máscara, pero el primer paso es descubrir a través de la pareja y reconocer cuando no estamos siendo auténticos para darnos cuenta, ser humildes y poder mirar hacia estas acciones que no salen de una autenticidad, y comunicarnos con responsabilidad dándonos cuenta de que si me molesta del otro mucho algo es porque eso mismo es lo que yo tengo que mirar en mi, porque es mío, esta toma de responsabilidad y de mirada interior pocas personas lo hacen, y es el primer paso para tener una relación auténtica.

Por ejemplo recuerdo en una ocasión hace años que conocí a un chico muy encantador muy servicial muy colaborativo muy detallista, durante varios meses veía muchas acciones bonitas por su parte , pero cuando pasaron unos meses y compartíamos más convivencia, entonces su actitud empezó a cambiar, ya no se mostraba como al principio, incluso en una ocasión le pedí ayuda para fregar una paella que nos habíamos comido, ya que veía que en repetidas veces no salía de él, el simple hecho de colaborar en el friegue después de comer y se negó rotundamente y se marchó superofendido diciendo que no le gusta que le ordenen, el lo había vivido como una orden o exigencia , porque se ponía justificaciones para culpar al otro y así no ver su propia oscuridad, para ser atendida y trascendida .

Cuando somos auténticos hacemos las cosas porque nos nace del corazón, y las hacemos siempre, no al principio y después si valoramos que no somos correspondidos dejamos de hacerlas, cuando entramos en valoración , yo hago más que el otro, el otro debería hacer tal cosa….. estamos dejándonos llevar por el ego , que es el que valora, interpreta y juzga … y desde ahí la relación no puede ser auténtica.

La autenticidad es reconocer cuales son nuestras virtudes que salen del corazón, del amor incondicional, y cuales son nuestros defectos, los patrones que nos hacen actuar desde un lugar poco amoroso, y poco a poco poner mas luz a estos defectos.

Somos auténticos cuando estamos expresando nuestra luz a través de nuestras virtudes, nuestros encantos, el servicio que nace desde lo mas profundo de tu Ser, sin que sean condicionadas por la respuesta del otro, o por las expectativas de que el otro tiene que actuar igual.

Somos auténticos, cuando somos conscientes de nuestra sombra, cuando expresamos a través del ego, y nuestra actitud está teñida por una acción poco amorosa, incluso agresiva, sabemos que nuestra actitud puede dañar al otro, y tomamos responsabilidad para entrar en humildad y expresarle desde un lugar de reconocimiento y reconexión con el amor, que no se lo tome como algo personal, reconocemos que hemos expresado desde un lugar poco amoroso, y que estamos en el camino de ir limpiando estos patrones para acercarnos cada vez mas a una comunicación mas amorosa, esto también es ser auténtico, reconocer y expresar tu sombra.

Laura Cárcel.

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