Aprender a amarse, aceptarse, es un trabajo de conciencia que te libera, es tomar responsabilidad de lo que siento en cada instante, sin ponerle etiqueta si es bueno o malo, dejando juicios o justificaciones, dándole espacio y atención a lo que estoy sintiendo, llevando la luz del amor a esa energía que surge de nuestra identificación con el miedo, la culpa y el sufrimiento, cuando la iluminamos poniéndole atención y amor podemos sentir la inocencia que hay detrás, y volver a nuestra naturaleza original, volver al amor.

Cuando te das cuenta de los autojuicios que consciente o inconscientemente estas emitiendo hacia ti en numerosas ocasiones a lo largo del día, y puedes verlos simplemente como un observador que mira el pensamiento sin juicio, pudiendo elegir de nuevo, una nueva mirada hacia el interior, viéndote totalmente inocente, liberándote de la idea que de alguien te va a juzgar, liberándote de la idea de culpa, liberándote de la idea de que eres incorrecto, liberándote de la expectativa sobre ti de lo que debes o no hacer, cuando aprendes a mirarte con amor en tus peores momentos, tratarte con amabilidad y respeto cuando te sientes rabioso, culpable o abatido, recordando que atacarte no te ayudará, entonces empiezas a sentir la verdadera liberación.

 Ya no hay espacio para el ataque ya no hay culpa, no hay miedo, todo se disuelve y puedes sentir la conexión con el Ser, en un estado de paz, de aceptación, de amor hacia ti y en consonancia hacia todo lo que te rodea.

Cuanto mas te reconoces a ti mismo en lo que eres, pura inocencia, amor, plenitud, podrás reconocer a los demás en igualdad, y viceversa, cuando tu mirada hacia lo que te rodea es una mirada amorosa, sin juicio, sin expectativa, sin ego… la mirada hacia ti se transforma de modo que desaparece la lucha, eres aceptación, empiezas a reconocerte en lo que eres, empiezas a sentir tu verdadera herencia: Amor, y tu propósito es sentir la Unidad que une todo sin diferencias.

Lo que es adentro es afuera y lo que es afuera es adentro, no hay separación, encuentras el sentido y te das cuenta de que todo es lo mismo, todo esta en relación con todo, tus relaciones se transforman, porque lo que ha cambiado de verdad es tu percepción, es una decisión de querer ver mas allá y sentir la Unidad.

Laura Cárcel

A traves del contacto nos comunicamos constantemente, al usar el contacto consciente la energía sale del propio cuerpo y traspasa el otro cuerpo o donde queramos llegar.

Todo lo que vemos, oímos, los pensamiento, las palabras, lo que saboreamos… nos toca de manera consciente o inconsciente, todo interfiere a través del sistema nervioso produciendo una respuesta en el cuerpo mediante neurotransmisores que repercuten directamente en nuestra salud y bienestar físico y emocional.

Un tacto completamente consciente del que toca y del que es tocado, a través de la piel, aceptando en su totalidad a cada uno, nos lleva a la Unidad.

Cuando somos tocados con amor, entrega, humildad y sensibilidad, somos tocados en cuerpo y alma, cuando hay un abandono total al ser tocado, una entrega con autenticidad se produce una verdadera comunicación que trasciende el pensamiento y la emoción, y se produce un verdadero encuentro de Ser a Ser, se brinda la posibilidad de sanarse y reestablecer el propio equilibrio natural, una liberación, un reencuentro con la esencia.

En esta experiencia profundizaremos en el masaje tántrico, consciente, donde a través de una preparación mediante meditaciones y ejercicios tántricos llegaremos a sentir el extasis del tacto

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